Historia de Iscar
Situada en el extremo oriental de la provincia de Valladolid, es la villa maderera por excelencia. Antiguo asentamiento romano conocido como Ipsca o Contributa Ipcense, fue destruido a comienzos de la Edad media y repoblado hacia 1086 por Álvar Fáñez Minaya, siguiendo órdenes del rey Alfonso VI de Castilla. El dominio de la villa correspondió inicialmente a la Casa de Haro, pasó luego a propiedad de Los Zúñiga, Condes Miranda del Castañar. Entre los siglos XII y XIX perteneció administrativa y jurisdiccionalmente a la diócesis de Segovia.
A los pies de su castillo se extiende uno de los pueblos más prósperos de la provincia de Valladolid, prosperidad alcanzada mediante el esfuerzo de sus vecinos. Es una villa grata, laboriosa y persuadida de su presente admirable y de su ventajoso futuro.
Sus orígenes:
Resulta difícil ofrecer una fecha concreta sobre el alumbramiento de Iscar, pero si se tiene en cuenta el descubrimiento en un terreno próximo a Villaverde de Iscar de un vaso campaniforme datado en torno al año 1800 a.C., no seria descabellado suponer la existencia de seres humanos por estas latitudes.
En 1992, durante las obras de consolidación en el castillo de Iscar en unas excavaciones en el interior de la Torre del Homenaje se descubrió un yacimiento de cerámicas y restos prehistóricos pertenecientes a la Edad del Bronce. A la vez confirmaron la existencia de un asentamiento humano en todo el espigón del páramo fechado en 1550 a.C.
En la época romana, Iscar alcanzo uno de los puntos álgidos de su historia, favorecida por su estratégica situación como cruce de caminos.
En la Edad Media Iscar, al igual que Portillo, salta de nuevo a la historia con ocasión de la campaña que el gran Califa Abd-al-Rahman III realiza contra Simancas en el año 939. El historiador cordobés Ibn Hayyan, contemporáneo del suceso, en su libro Muqtabis V, en el recorrido que ofrece de las tropas musulmanas por la calzada romana hacia Simancas, menciona entre otras localidades a Hins Iscar, castillo de Iscar. |